jueves, mayo 15, 2008

Maestros a quienes celebrar

La idea de que una persona sea capaz de discernir a quiénes le debe gratitud por haber aprendido de ellos es la que está detrás de la celebración del día del Maestro... Esta mañana vi a mi Maestro Pancho, quienes no estén familiarizados pueden leer -aquí- la transcripción de una entrevista con el Maestro, publicada en el blog de una estudiante de Acatlán el año pasado; eso sí, por su propio bien, brínquense la primera parte, lean desde donde dice "En México no hay política", es la referencia web más ilustrativa que encontré, aunque las otras que aparecieron fueron bastante jocosas...
En fin, lo vi brevemente, comentamos brevemente algunas cosas sobre su libro "Lógica Formal para principiantes" próximo a publicarse y en cuya edición trabajara el Seminario de Filosofía de la Lógica, sobre las implicaciones infaustas de la vida burocrática y sobre la selección de la planta docente, que semestre con semestre se lleva a cabo...Pretendía que no hubiera increpaciones pero no hacerlo diluiría la sustancia activa de la conversación: Se sabe que tales y cuales maestros son una vasca, abren un seminario y nadie quiere estudiar con ellos, eso debería ser suficiente para que tuvieran vergüenza y se retiraran, pero no lo hacen; no sería preciso que esperaran a una señal como esa, saben la percepción que de ellos se tiene... Si el deseo de ser un buen docente no fuera suficiente por sí para poner todo el empeño posible en explotar todo el talento que tenga, debería serlo la vergüenza de pensar que se digan cosas así de uno..."Algo que ha fallado aquí es que hay qué pensar en el relevo", dijo el maestro, es cierto, hay qué darle oportunidad a las nuevas generaciones, pero también hay qué ser suficientemente crítico con ellas cuando es tiempo. Un buen maestro con el tiempo se hace mejor, uno malo en el mejor de los casos no empeora; El maestro dijo que a algunos había qué darles tiempo, que podían comenzar mal y luego tomaban ritmo, pero fue esta una de las contadas ocasiones en que he sido francamente escéptico respecto a una proposición en la que él crea.
En el mismo ánimo entusiasta, no hace mucho y respecto al mismo asunto -la conformación de la planta docente- discutí con el Dr. Alcalá, también maestro mío y mi jefe desde que salí de la carrera, y es que hay que ser críticos respecto a las nuevas generaciones de docentes, ¿cuántos traspiés pueden justificarse? Alcalá es además la ilustración del docente que se preocupa por sus estudiantes -a mi juicio- frecuentemente más de la cuenta, pero ese no es el punto.
Yo me equivoqué en varias cosas en el primer curso que di... No diré cuales, seguramente me equivocaré en otras tantas o en las mismas, pero ¿cómo sé que lograré ser un buen docente? No lo sé... Sé que quiero ser maestro por las razones correctas porque reconozco en mi que el gusto por ver que los demás aprendan algo, esa mirada llena de luminosidad cuando uno dice por fin algo significativo a la gente no creo que tenga igual... Uno aprende mucho, mucho más que siendo estudiante al ser profesor, sobre todo uno se divierte mucho... No pretendo dar con la esencia del buen maestro -por ahora- me conformo con las anteriores caracterizaciones; Identifico esas ideas en mis grandes maestros y las reconozco en mi, pero eso no es garantía de que llegue a ser bueno, es garantía de que quiero serlo, pero ¿puedo? Tener un blog ya habla de suficiente petulancia, diré que de mi paso por la docencia nadie se ha quejado amargamente -todavía- y que mis estudiantes parecían conformes con su profesor, y creo que hasta aprendieron algo... La consigna para ambas partes es clara, se las dije a mis estudiantes cuando comenzó el curso pasado: Ustedes se merecen un profesor digno, alguien de quien puedan presumir "ese fue mi maestro" y yo, yo quiero verlos después hacer cosas importantes y decir "a esos yo les enseñé Lógica".
A los profes dignos una felicitación pues.

1 comentario:

Alma dijo...

Felicidades docente digno, espero el año que entra compartamos el día junto con la tía Polifema con la dignidad y el glamour intactos.